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Avisos de corte de luz

Montarlo lleva más o menos un minuto. Lo lento no es el software: es decidir cómo te llamas, porque el identificador acaba en un cartel y después ya no se puede cambiar.

Dibuja un círculo sin saber quién está dentro

Colocas un centro y un radio en un mapa, y el círculo viaja unido al aviso. El teléfono de cada persona suscrita lo recibe, compara localmente su propia posición y decide si lo muestra. Nunca se nos envía la posición de nadie: por eso esto es un hecho de diseño y no una promesa, no existe en ninguna parte una columna que pudiera guardarla. De ahí salen dos consecuencias deliberadas. Una geovalla solo reduce: no puede añadir a alguien que no se suscribió. Y ante la duda muestra: un teléfono que no consigue saber dónde está enseña el aviso en vez de ocultarlo, porque perderse una evacuación es peor que ver una destinada a la calle de al lado.

Tres cifras, y la que no vamos a imprimir

Obtienes: a cuántos dispositivos se podía llegar en el momento del envío, cuántos teléfonos informaron de que abrieron el aviso, y cuántos lo confirmaron. Lo que no obtienes es una tasa de entrega, porque no existe en ningún punto del producto un registro de entrega por dispositivo — y esa ausencia es justo lo que hace que enviar a cuatro millones cueste lo mismo que enviar a cuatro. Las lecturas y las confirmaciones son autodeclaraciones de dispositivos que eligieron enviarlas, y se llaman así en vez de disfrazarse de acuse de recibo.

Preguntas, respondidas sin rodeos

¿Sabéis dónde están mis suscriptores?

No. El círculo va con el aviso y cada teléfono compara localmente su propia posición. No guardamos ninguna ubicación de suscriptor, así que no hay nada que filtrar, requisar o perder. Un teléfono que no puede determinar su posición muestra el aviso en vez de ocultarlo.

¿Por qué no hay tasa de entrega?

Porque no existe en ninguna parte del producto un registro de entrega por dispositivo, y eso es una decisión de diseño deliberada, no una carencia. La bandeja de un teléfono es una consulta sobre avisos enviados, y eso hace que el coste no dependa del tamaño del público. Preferimos enseñar tres cifras que sostenemos antes que una cuarta inventada.

¿Los suscriptores necesitan cuenta?

No. Instalan la app, se suscriben a un identificador, y ya está. Solo quien gestiona el canal se registra en algo.

¿Cómo encuentra la gente mi canal?

Por el identificador que les des: en un cartel, en el correo de matrícula, en un código QR, en un pie de página. Los canales públicos aparecen además en la lista de descubrimiento de la app. Los sellados no aparecen en ninguna parte, a propósito.

Dilo una vez. Lo recibe cada teléfono suscrito.

Gratis hasta 100 suscriptores, sin tarjeta para empezar, y el identificador es tuyo para siempre.

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